Grandes naves de secado y salazón, hasta cubrir
una superficie aproximada de 5.000 metros cuadrados, son suficientes
para abastecer a una selecta clientela. Estas naves están
perfectamente acondicionadas para el secado de los
jamones.
La ventilación es muy cuidada en estas
instalaciones, con grandes ventanales abiertos a la Sierra de
Filabres, por donde transpira el aire limpio y fresco de sus
bosques.
La temperatura y humedad de las distintas salas
interiores de las naves son controladas diariamente para optimizar
el proceso de curación del jamón. |